Saturday, November 12, 2005

HE VUELTO

Había pasado exactamente un mes y ocho días… todo parecía “normal” en un día sin diferencia a otro, pero sí en un lugar muy especial para mí y en una hora y de pronto, ese panorama cambió para transformarse en una grotesca escena teatral:
Las palabras surgieron como profecías. Sin embargo, los oídos se cerraron ante la razón. “¿Cuántas veces no había terminado en desastre? ¿Qué haría que esa vez fuera distinto? ¿Qué podría hacer para que me eligieras a mí?”- recuerdo haberte dicho.
Pero, así, sólo unos minutos después; sólo unos instantes después las advertencias quedaron de lado. Bastó un segundo para cambiar toda la historia, toda “nuestra” historia.
El sueño se utilizó como el único remedio disponible ante tal evento. Parecía como si por medio de ese estado de reposo se pudiera revertir todo lo sucedido.
Miré muchas veces el reloj intentando retroceder el tiempo; deseando saltar ese día. La confusión reinó toda la tarde y aumentó durante la noche.
Sabía- porque lo sabía-, que actuabas en otro escenario. ¿Advertirían los otros personajes lo sucedido sólo hacía unos días? ¿Habría algo en ti que los hiciera sospechar?... No podría decirlo. Al suponer que no, una ráfaga de ideas atacó la mente. En vano intenté modificar la escena. La secuencia iniciaba y proseguía sin control. Sólo las oraciones proféticas resaltaban del resto de los vocablos emitidos.
Parecía tarde, pasaron los días y no llegaba el sosiego. Creí que jamás llegaría y que tu presencia- inevitable- sólo contribuiría a hacer más estresante la espera. Ahora, todo vuelve a esa horrible espera antes vivida. A una incertidumbre que temía no cesara nunca. Toda cambió. Eso es algo que no puede ocultarse.
Tengo miedo. Y al reconocerlo, esta sensación incrementa de intensidad hasta convertirse en algo intolerable. ¡Qué inútil decírtelo!
Pero sabes? Ha vuelto la vida a mí. Ahora sé que vale la pena morir para vivir, pareciera que logré retroceder el tiempo con mis oraciones y ahora quisiera detenerlo para jamás tener que actuar en otro escenario.
Oscar Ayala C.