ANSIEDAD
En las noches me duermo con ganas de un beso, de una caricia, de abrazarte y jugar desnudos entre caricias de amor profundo. Ansío disfrutar de tus sonrisas y envolverte como regalo en el papel que es mi piel, mi cuerpo, y destinarte como detalle que Dios puso en mi camino para salvarme del mal sendero que llevaba antes de conocerte. Suspiro y no hay nadie, nada, ni cosas, ni árboles, ni agua. Solo están estas intensas ganas de susurrarte palabras en tu oído y desvanecerme por cada rincón de tu cuerpo dulce y tierno, de suavidad y deseos. Amor puro que respiro para oxigenar mis pulmones y pecho y con la firme voluntad que tengo de luchar por estar contigo, por este gran amor que siento y que no me importa ser humillado ni siquiera por ti. O es que acaso dedicarse a una mujer por amor es humillarse? Amándonos y amándonos por miles y miles de motivos cumpliremos con nuestra tarea y moriremos plenos.
Oscar Ayala
