Tuesday, September 20, 2005

ANSIEDAD

En las noches me duermo con ganas de un beso, de una caricia, de abrazarte y jugar desnudos entre caricias de amor profundo. Ansío disfrutar de tus sonrisas y envolverte como regalo en el papel que es mi piel, mi cuerpo, y destinarte como detalle que Dios puso en mi camino para salvarme del mal sendero que llevaba antes de conocerte. Suspiro y no hay nadie, nada, ni cosas, ni árboles, ni agua. Solo están estas intensas ganas de susurrarte palabras en tu oído y desvanecerme por cada rincón de tu cuerpo dulce y tierno, de suavidad y deseos. Amor puro que respiro para oxigenar mis pulmones y pecho y con la firme voluntad que tengo de luchar por estar contigo, por este gran amor que siento y que no me importa ser humillado ni siquiera por ti. O es que acaso dedicarse a una mujer por amor es humillarse? Amándonos y amándonos por miles y miles de motivos cumpliremos con nuestra tarea y moriremos plenos.
Oscar Ayala

Tuesday, September 13, 2005

TU ESENCIA

Dábamos la vuelta en una de las colinas de la vereda, en las que solían divisarse desde la casa viajeros deseados. El cielo tenía un tinte azul pálido hacia el oriente y sobre las crestas altísimas de las montañas medio enlutadas, aún vagaban algunas nubecillas de oro, como las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso.
¡Los perfumes que aspiraba eran tan gratos como el canto de tu boca que llenaba de armonías tan dulces a mi corazón y volvía nuestra voz impotente!
Mis oídos no escuchaban, mis ojos no pueden seguir a esa mujer; es su acento, su mirada, es su leve paso sobre las ramas lo que remeda aquel canto que el mundo creerá ideal.
Volví la vista hacia ti buscando en tu cabeza infantil tus bellos ojos color miel que adornaban tu rostro.
Al estrecharme en tus brazos y acercarme a tu pecho, siento que tu esencia se dispersa en mi; una sombra me cubre los ojos, no queda un espacio en mi sentir, es el supremo placer que conmueve a una naturaleza virgen.
Podía percibir aquella precaución del amor contra la muerte delante de tanta vida, que hizo que durante el sueño vagase mi alma por todos los sitios donde había pasado y sin comprenderlo eran las horas más felices de mi existencia.
Todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor pero es un presentimiento de una felicidad muchas veces esperada en vano.
Tu eres la respuesta que yo esperaba de una pregunta que nunca he formulado. Ahora mis ojos como estrellas brillarán para ti, por ti. Mis manos incrédulas y libres descubrirán cada centímetro de tu ser que ahora todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor.