TU ESENCIA
Dábamos la vuelta en una de las colinas de la vereda, en las que solían divisarse desde la casa viajeros deseados. El cielo tenía un tinte azul pálido hacia el oriente y sobre las crestas altísimas de las montañas medio enlutadas, aún vagaban algunas nubecillas de oro, como las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso.
¡Los perfumes que aspiraba eran tan gratos como el canto de tu boca que llenaba de armonías tan dulces a mi corazón y volvía nuestra voz impotente!
Mis oídos no escuchaban, mis ojos no pueden seguir a esa mujer; es su acento, su mirada, es su leve paso sobre las ramas lo que remeda aquel canto que el mundo creerá ideal.
Volví la vista hacia ti buscando en tu cabeza infantil tus bellos ojos color miel que adornaban tu rostro.
Al estrecharme en tus brazos y acercarme a tu pecho, siento que tu esencia se dispersa en mi; una sombra me cubre los ojos, no queda un espacio en mi sentir, es el supremo placer que conmueve a una naturaleza virgen.
Podía percibir aquella precaución del amor contra la muerte delante de tanta vida, que hizo que durante el sueño vagase mi alma por todos los sitios donde había pasado y sin comprenderlo eran las horas más felices de mi existencia.
Todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor pero es un presentimiento de una felicidad muchas veces esperada en vano.
Tu eres la respuesta que yo esperaba de una pregunta que nunca he formulado. Ahora mis ojos como estrellas brillarán para ti, por ti. Mis manos incrédulas y libres descubrirán cada centímetro de tu ser que ahora todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor.
¡Los perfumes que aspiraba eran tan gratos como el canto de tu boca que llenaba de armonías tan dulces a mi corazón y volvía nuestra voz impotente!
Mis oídos no escuchaban, mis ojos no pueden seguir a esa mujer; es su acento, su mirada, es su leve paso sobre las ramas lo que remeda aquel canto que el mundo creerá ideal.
Volví la vista hacia ti buscando en tu cabeza infantil tus bellos ojos color miel que adornaban tu rostro.
Al estrecharme en tus brazos y acercarme a tu pecho, siento que tu esencia se dispersa en mi; una sombra me cubre los ojos, no queda un espacio en mi sentir, es el supremo placer que conmueve a una naturaleza virgen.
Podía percibir aquella precaución del amor contra la muerte delante de tanta vida, que hizo que durante el sueño vagase mi alma por todos los sitios donde había pasado y sin comprenderlo eran las horas más felices de mi existencia.
Todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor pero es un presentimiento de una felicidad muchas veces esperada en vano.
Tu eres la respuesta que yo esperaba de una pregunta que nunca he formulado. Ahora mis ojos como estrellas brillarán para ti, por ti. Mis manos incrédulas y libres descubrirán cada centímetro de tu ser que ahora todo se deleita involuntariamente con castas visiones de amor.

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